viernes, 17 de septiembre de 2010

El ferrari.

Después de la resaca, tras los aplausos y el festival de fieles y afiliados. Ahora que los focos se apagan vamos a hablar de política.

Con el acto de ayer el Partido Popular inicia su carrera hacia la Alcaldía de Pinto. Que la Presidenta Regional baje la bandera de salida es todo un lujo. No sólo por lo institucional sino también por lo  medíatico .

De acuerdo que que el partido socialista conduce un seiscientos lleno de pilotos y copilotos. Los que están pero no están, los que amagan pero no se presentan, los que quieren volver y el voluntarioso Juanjo pato piloto al aparato.

De acuerdo que el Partido Popular conduce un Ferrari conforme a las últimas encuestas, impoluto, puesto a punto, con las llantas apenas sin desgastar, meros roces apenas.

Pero...al fin y al cabo esto es una carrera de varios meses. Miriam aparece como líder indiscutible. Más no le basta con ganar, debe convencer. No puede gobernar por que los otros son nulos o inservibles para esa función, debe gobernar mirando a los ciudadanos a los ojos y no cayendo en errores anteriores. Cuanto menos un aspirante a recuperar el trono perdido necesita:

1. Ilusionar. No se puede llegar al poder sin proyectos para el pueblo, sin políticas activas de crecimiento económico, sin pagar las deudas a los sufridos comerciantes, sin impulsos que dinamicen el tejido industrial, que creen empleo y que traigan riqueza. El Pinto de la corrupción debe desaparecer. Para eso se necesitan gestores y no tanto políticos.

2. Ofrecer una imagen de equipo creíble. Independientemente que la moción de censura supuso un acto de traición electoral sin precedentes. El Partido Popular tiene la obligación de hacer auto crítica y analizar quién y en que se falló. ¿Por qué se llegó a esa situación? En política los errores se pagan y eso los electores deben percibirlo. El equipo debe ser de plena confianza, que transmita, que gestione y que de soluciones. Trabajo, trabajo y trabajo de lo contrario los errores se repetirán.

3. El Partido Popular debe convertirse en el partido de todos los pinteños. Para eso Miriam debe liberarse de aliados atávicos, de posiciones extremistas y ofrecer gestión, eficacia y libertades públicas. Para ello dejar claro quienes son los compañeros de viaje es imprescindible.

Si algo tan sencillo no se lleva a la práctica se ofrecerá una imagen repetitiva y falta de ideas. Es improbable pero la carrera puede cambiar.

Los Ferrari me comentan tienden a derrapar en la primera curva y por hoy en Pinto nadie quiere que se cumpla la fábula de la liebre y la tortuga.

EL MILITANTE.

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