El pasado 3 de septiembre de 2.010, tres portales de la Calle Doctor Isla, sufrieron una subida de intensidad en la luz que dejo a oscuras los tres edificios. Una vez IBERDROLA comprobó el desaguisado procedió a dar luz provisional hasta averiguar el origen del fallo. Tras el incidente los vecinos nos hacen llegar un panorama desolador. Routers destrozados, vitrocerámicas, calderas de agua y calefacción, frigórificos, teléfonos inalámbricos y un largo etcétera de equipos electrócnicos que pasaron a mejor vida. Algunos de ellos no pueden bañarse con agua caliente, otros no pueden cocinar. De repente fue como si pegaran un salto en el tiempo y se trasladaran al medievo.
Nos llama la atención que una conocidad gestoría y un despacho de abogados sufrieron daños en sus ordenadores, con los consiguientes problemas de recuperación de información y paralización de los trabajos diarios. De la misma forma la puerta eléctrica del garaje de uno de los edificios dejó de funcionar, teniendo los usuarios que utilizarla manualmente.
Parece ser que el panorama no mejoró el sábado por la mañana. Hasta tal punto que las reparaciones de uno de los domicilios provocase un conato de incendio con la intervención de los bomberos y la policía municipal.
Los vecinos afectados nos hacen llegar las siguientes consideraciones:
1. Hasta la fecha el Ayuntamiento de Pinto no les ha comunicado absolutamente nada. Ni siquiera se ha ofrecido a coordinar las reclamaciones por medio de la OMIC, como ha sucedido en otras localidades. No olvidemos las competencias municipales del conistorio en esta materia.
2. A pesar de los problemas del conato de incendio no pareció verse a nungún miembro del gobierno preocupado por lo que pudiera pasar. Sobre todo cuando hubo intervención policial y de los bomberos.
3. ¿Cómo se ha planificado el alumbrado en el desarrollo urbanístico? Si cada vez son más usuales los casos de incidentes eléctricos generales.
4. ¿Podría instrumentarse desde el Ayuntamiento iniciativas para corregir el desesperante sistema de indemnizaciones? Toda vez, que el usuario paga los desperfectos, pide la factura y espera el resarcimiento sine dia, hasta que las aseguradoras y la entidad suministradora se ponen de acuerdo. ¿Por qué esa posible solución no recoge el tiempo de espera, los daños morales y los intereses de lo gastado en reparar o comprar aparatos nuevos?
En fín no se trata de Pinto, se trata del medievo y cuanto más avanzamos teconológicamente más vasallos somos de los suministradores de nuestro confort.
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