jueves, 9 de diciembre de 2010

El beso del ángel

Muchos le conocen como originario del norte de la Península, otros le achacan un pasado turbio y los más unas relaciones peligrosas. Todos se equivocan, aquel hombre se forjó a si mismo. Si algo se podía destacar del personaje, su asombrosa capacidad para comprar. Como buen ganadero siempre tenía un precio justo en el que equilibrar la oferta y la demanda, siempre conseguía el punto intermedio en el que ni el comprador ni el vendedor se quedan agusto y los dos se sienten satisfechos por lo que no perdieron o por lo que estaban a punto de ganar.

Esa virtud, con el paso del tiempo se convirtió en un gran defecto. Al dedicarse a la cosa pública, encontró el gusto a no pagar por nada, a que en cada transacción su beneficio fuera mayor y lo demás: escapismo, magia barata y especulación. Algunos llegaron a acusarle de trilero. Nada importante, el poder judicial nunca encontraría la  bolita. Se embarcó en grandes operaciones en la que nadie sabía cual era el precio real, cual el especulativo y cual el físico, el tangible, el que se mostraba a la población. Aquel ganado  con el que tanto había comerciado y con el que llegó a su prospera posición. Ahora poseía una de las grandes fortunas del país y su labor como político se volvía cada vez más, más...,más pequeñita.

Su perfíl, para lo que había nacido, sin lugar a dudas donde se encontraba mejor :¿lo adivinan?, pues sí, dentro de su disfraz de señorito andaluz. Hubiera sido un buen bodeguero si hubiera empezado antes.El presumía de conocer muchos tíos pepes, de transformar en oro todo lo que tocaba, de beberse los mejores  licores. Él llegaba antes que nadie, el primero. En una cena me lo explico. Mira, Juanito, el secreto del político municipal es como la elaboración del brandy: "El beso del ángel". Me explico que el brandy en la bota (así llaman a las barricas) necesita una parte de aire para que evapore parte del alcohol, esa parte de brandy que se evapora es lo que llaman el beso del ángel. Dicen que es el manjar de los Dioses. Por eso, en cada negocio yo siempre me bebía ese licor, el más puro, el de la gestación de la cosa, cuando todo son esperanzas y el mundo toca su bolsillo con el dinero calentito. Entonces todo el mundo está dispuesto a todo, hasta que una parte de lo pactado se evapore.

Pasaron los años, discutimos. Nunca volví a hablar con el Señorito. Pero una vez me dijeron que como en las bodegas donde se elabora el brandy, la evaporación que deja el beso del ángel mancha de negro las paredes del edificio.Así, me contaron de manera extraoficial a nuestro amigo le habían salido unas manchitas negras en la piel. ¿Sería producto del beso del ángel?

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