- Te lo puedo volver a explicar.
- Sí, pero más despacio.
- Vamos a ver. Agrupas las tres fincas, las ofreces en subasta. Montas lo que te de la gana, un circo, una infraestructura o un lumpanar.
- Vale, lo llevo al registro y anoto la agrupación. El concurso lo aprobamos en el pleno del próximo mes y obviamente adjudicamos a quien nos digas.
- Vamos bien. Entonces cuando el negocio se cierre. Segregamos las fincas en dos. Dos tercios para el adjudicatario y un tercio para nosotros.
- ¿Pero eso es legal?
- Tú tienes mayoría absoluta.
- Sí.
- ¿Para qué la quieres entonces?
- ¿Quienes serán los testaferros?
- Yo puedo contar con unas seis personas físicas y jurídicas.
- Son de fiar.
- ¿Soy yo de fiar?
- Vaya, esto es mejor que lo del tres por ciento catalán.
- Mucho mejor y más limpio.
- Si se plantean problemas, denuncias, acciones judiciales.
- Tranquilo. Primero que se quieran mover los juzgados se habrá terminado tu vida política. Como decía Franco en la administración existen dos expedientes, los que se solucionan solos y los que ya se solucionarán.
- Por mí no hay problema. Mañana quiero que me expliques los porcentajes de la tarta.
- Mañana, pero tú también debes aportar gente.
- Imperativos de la democracia.
- Sí, imperativos de la democracia.
- Hasta pronto.
- Hasta mañana.
- Cierra la puerta cuando salgas. Haz el favor.
El silencio impregnó el despacho de la autoridad que permaneció sentada mientrás la puerta se cerraba. Resultaba curioso que la conversación hubiera transcurrido con las puertas abiertas y ahora que nada se podía escuchar su única preocupación fuera cerrarlas. -Serán las paradojas de la función pública-pensó nuestro personaje. Volvió a entegrarse a las tareas cotidianas.
El Policía jubilado sabía que la grabación no había sido buena. Una serie de interferencias distorsionaba las voces y en algunos momentos parecían perderse, como si de murmullos se tratara. No le importó, podía limpiarse el ruido de fondo. Esta no era una prueba pericial, no se necesitaba para ningún juicio. El cliente lo único que quería era saber y el improvisado agente se lo proporcionaría. Meticulosamente escribió la fecha en la carátula de la cinta y la archivo junto a las anteriores. La verdad es que en poco tiempo había acumulado una buena información para su cliente. Llegaba el momento de subir los precios. El hacía un trabajo muy especial y no debía someterse a los vaivenes de la crisis.
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